En unos días cumpliré 25 años, un cuarto de siglo.
Siempre que la fecha de mi cumpleaños se acerca, comienzo a desarrollar una extraña combinación de sentimientos y es que, ¡hay tantas cosas que quiero hacer!
Soy joven y tengo una vida que me encanta y me apasiona {siempre podría mejorar con mi familia-amigas más cerca}, pero en estas fechas no dejo de pensar que la vida es muy corta, que hay cosas maravillosas por ver y descubrir y que tengo que darme prisa.
No me entendáis mal, no me importa hacerme mayor, de hecho me encanta, jamás volvería a la adolescencia o a la niñez, pero mi cumpleaños es como un despertador que todos los años suena diciendo: “¡Hey! No te duermas, hay mil cosas que puedes hacer”.
La dificultad de esta sensación está en que todo parece bastante abstracto o, al menos, es difícil darle forma a esas ambiciones o intereses.
Esta mañana, mientras Sisse tomaba estas fotos que comparto, hemos hablando sobre este tema. ¿Nunca habéis experimento esto de que os hablo? ¿En qué pensáis cuando fantaseáis con vuestro futuro? ¿Cuántas oportunidades hay ahí fuera y no nos damos cuenta de ellas?
Millones de ideas {siempre borrosas} me vienen a la cabeza en estos momentos, además de unas ganas inmensas de intentar, probar, experimentar…
En resumen, que puede que me vuelva un poquito loca cuando el 24 de julio se acerca. Lo único que tengo claro es que no cambiaría a ninguna de las personas que están en mi vida, haga lo que haga en el futuro.
¿Habéis entendido cómo me siento? Creo que con tantas emociones y sentimientos, me he podido hacer un lío, pero todos estos sentimientos son muy positivos, me ayudan a intentar más, luchar más y ser aún más feliz. ¿Hay alguien ahí que comparta lo que escribo?
¡Nos vemos pronto!
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Pi pi pi… No sabes cuánto te echo de menos
Escríbeme Pai!!! Cuéntame cositas de tu vida que no sé nada. Escríbeme pronto
xxx