La primavera la sangre altera, ¿no es así? A mí me altera muchas cosas más, entre otras las ganas por cambiar de look. Obviamente, no me refiero a mi look – siempre estoy fabulosa! – pero al look de mi apartamento.
Con 5 días de relax y paz, he tenido tiempo de sacar la ropa de primavera, guardar la de invierno y re-decorar mi pequeña morada. ¡Mi madre está súper orgullosa de mí!
Mi habitación tiene 30 metros cuadrados, así que tampoco he podido volverme loca en la remodelación, pero os quiero mostrar algunas fotos.
Algunos muebles se han quedado mejor forrados ahora y aunque he tirado papelajos y tonterías que he acumulado durante este invierno, mi corona de princesa ocupa un lugar sobresaliente en mi zulito.
Con las prisas por la mañana, siempre olvido ponerme pendientes, collares o pulseras. Espero que ahora, teniendo todo a la vista, me ayude a “decorarme” más cada día.
En el post anterior, os comentaba mi intención de mudarme a un piso nuevo y aunque lo estoy deseando con todas mis ganas, echaré de menos las enormes 4 ventanas-balcón que rodean a mi habitación.
Cualquier rayo de sol, por insignificante que sea, ilumina mi habitación y me da luz durante todo el día.
Durante los eternos días veraniegos, y al no tener cortinas, nunca hay una oscuridad absoluta dentro de mis cuatro paredes. Os podrá parecer incómodo para dormir, pero hace ya muchos años que me acostumbré a dormir con luz y es una pasada volver a casa a las 2 de la madrugada y dormirte viendo el amanecer. ¡Me flipa!
Hacer estos pequeños cambios en la decoración me ayudan a sentirme mejor, puede sonar a gilipollez, pero me pone de buen humor ver mi habitación luciendo tan bonita. Cuando tenga mi piso nuevo va a ser una desfase brutal!
¡Nos vemos pronto!
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