
Tras 4 años pasando un mayo danés, que también tiene su cosa, este año decidí volver al mayo cordobés de siempre.
Probablemente los años no pasen tanto en el físico como en lo psíquico, ya que, el traje de gitana me lo compré cuatro primaveras atrás y sigue quedando en su sitio. Pero en cambio, no he disfrutado de la Feria como hacía antaño.
Si tengo que elegir el mejor momento de las veces que he ido con mis niñas a la feria, sería cuando paramos en un bar del centro a tomarnos algo y estuvimos un par de horillas de charlas y copichuelas. La feria ya no es lo que era.
Volviendo al traje, recomiendo y recomendaré comprar trajes de gitana de colores clásicos que así, no se pasan de moda y te ahorras el tener que adquirir traje nuevo para disfrutar de él uno o dos días.
Si viviese en Córdoba puede que algún año decidiese hacerme un traje de flamenca nuevo. De hecho sé incluso como sería… rojo, rojo pasión, ceñido hasta lo imposible y con volantes grandes. Pero va a ser que no sucederá, por ahora, prefiero seguir gastándome el sueldo en Zara.
¡Mira que soy poco natural! Y además, me encanta serlo. Mi familia se ríe de mí pero yo no puedo prepararme para una foto sin “strike a pose”.
¡Nos vemos pronto!
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