Mi mundo en bicicleta

Mi percepción de la ciudad ha cambiado notablemente desde que aprendí a montar en bicicleta. Todas las mañana me levanto muy temprano para evitar todo el tráfico de hora punta, me monto en mi bici y me dirijo al trabajo. Es una pasada ver toda la ciudad, cruzar los canales y ahorrar la mitad de tiempo cada día.

A por otro día de trabajo

Con mucho sueño a las 8 en el trabajo

Es tan cómodo, fácil y entretenido llegar a cualquier lugar de la ciudad en pocos minutos a dos ruedas, que ya no me muevo sin ella. Desde hacer la compra hasta salir por la noche lo hago en bici, lo que también implica que, por primera vez en la historia de mi vida, practico deporte todos los días, ¡todo son ventajas!

En cuanto a la velocidad de mi pedaleo… eso es un tema que podemos obviar, básicamente porque absolutamente todo el mundo me adelanta, desde niños a mujeres con bebés en bicicleta, lo único bueno es que así, siempre voy sola en el carril disfrutando del paisaje.

Por otro lado, mis piernas aún se están acostumbrando a mi nueva afición y se resienten de vez en cuando… aunque todo es acostumbrarse, ¿verdad?

¡Ah! Por si se me había pasado comentarlo, no conduzco sin mi casco, ya que, son cientos las bicicletas con las que me cruzo todos los días y la seguridad es lo primero, aunque honestamente, me siento la persona más ridícula del mundo con mi súper casco naranja {regalo de la empresa}. Poco a poco, me estoy haciendo a la idea de no poder ir siempre mona a todas horas y que el casco puede ser un toque chic a un buen outfit, ¿no creéis?

A partir de ahora, todas las visitas que me lleguen de España, disfrutarán de la ciudad conmigo de la mejor forma posible, a dos ruedas.

¡Nos vemos pronto!
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Una odisea en bicicleta

Os presento mi nueva {segunda mano} bicicleta… Un regalo de cumple adelantado.

El terror de las calles danesas

Después de mucho practicar {esto siempre es relativo} y grandes dosis de motivación, me decidí a adquirir una bicicleta y comenzar mi aventura sobre dos ruedas en la ciudad.

Copenhagen, como sucede en Amsterdam, es una ciudad de bicicleta y no sorprende ver cientos y cientos de ellas en cada calle, esquina o plaza.

Ayer fue el día elegido para recoger mi bici y emprender el camino desde el trabajo a casa subida en ella… la experiencia no tuvo desperdicio alguno.

Kim vino a recogerme al trabajo para acompañarme en esta mini hazaña mía. Cuando estaba a punto de comenzar a pedalear, mi jefe apareció y dijo literalmente “por nada del mundo me pierdo este momento”, ¡presión absoluta!

Los primeros tres minutos fueron dramáticos, no había tenido tanta tensión en mi cuerpo jamás, la bicicleta parecía que no estaba hecha para mí… Tras estos agónicos instantes y gracias a las palabras de ánimo de Kim {es el mejor del mundo}, me relajé y comencé a pedalear y llevar la bici sin problemas… desde Christianshavn hasta Nørrebro.

Aún sigo sin creerme que lo hice sin parar, sin caerme y casi cómoda. ¡Estoy orgullosa de mí misma!

A partir de ahora, sólo tengo que seguir practicando poco a poco hasta hacerme una experta. Espero que cuando vuelva de Londres, no me lleve una sorpresita y mi bici no esté donde la he aparcado… muy típico el tráfico de bicis aquí.

¡Nos vemos pronto!
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P.d.: Al llegar al trabajo hoy, mi jefe me ha comentado que me grabó con su móvil mientras montaba en bici… ¡horror! Sólo me espero lo peor, aunque seguro que es muy divertido.

Breve resumen de mi semana

¡Qué rápido pasa la semana! Estamos a muy poquito de comenzar el fin de semana y esto siempre sienta bien.

¿Qué tal han ido estos días para vosotros? Yo he tenido de todo… mucho trabajo, clases de danés, salsa, bicicleta, ¡una locura!

Los jueves son los únicos días cuando puedo disfrutar de una tarde de relax y, por supuesto, dedicarle unas horas muy necesarias a estudiar danés. Pero, ¡bah! ¿No os parece mejor una cenita romántica?

Hoy me toca preparar el postre y voy a probar con una receta {súper} sencilla, añadiéndole un toque personal. Sólo diré que las fresas son uno de los ingredientes. ¡Yummy! Tendréis que esperar hasta el próximo post para ver el resultado.

¡Nos vemos pronto!
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Montar en bicicleta – Part 2

¿Recordáis que comenté mi intención de aprender a montar en bicicleta? Pues el día ha llegado, mañana a las 14 horas comienzan las clases gratuitas y estoy súper nerviosa.

Imagen cortesía del blog Don't Take Our Advice

Entiendo que para la mayoría de vosotros, montar en bici es algo natural y básico, pero no lo es para mí. Supongo que, como todo, cuanto más lo pospones, más te intimida.

Espero poder aprender lo antes posible y y poder comprarme una bici roja con cesta… ¡me encantan!

Copenague, para aquéllos que no lo saben, es una ciudad muy llana, lo que la hace perfecta para pasear en ella en bicicleta. Aunque soy una orgullosa andaluza, una tiene también que compartir la cultura del país en el que vive… ya lo conseguí con la cerveza, vamos a ver si la bicicleta se me resiste algo más.

¿Alguien tiene algún truco o consejo que me pueda ayudar?

¡Nos vemos pronto!
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Montar en bicicleta – Part 1


Cada vez que pienso en aprender a montar en bicicleta, me acuerdo del episodio en Friends llamado: All the Candy. ¡Pheobe es la mejor!

Ahora me toca el turno a mí. Kim me ha apuntado a clases gratuitas de bici que imparten voluntarios en nuestro barrio. Estoy en la ciudad donde hay más bicicletas por habitante del mundo, es hora de aprender.

¡Va ser muy humillante! Me encanta reírme y decir alguna que otra tontería, pero no quiero hacer el ridículo y lo voy a hacer con letras mayúsculas. No os preocupéis, me lo tomaré con humor, eso es seguro.

Las clases empiezan el 14 de abril y ya estoy “de los nervios”, ¿tenéis algún consejo que me pueda ayudar? Lo mejor de estas clases es que me prestan una bici, así que no tengo que comprar una hasta que no aprenda.

¡Nos vemos pronto!
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