Atardecer en el acantilado

Últimamente me estoy dejando llevar por la espontaneidad del momento, olvidando mis hábitos de planificación y organización absoluta.

Ayer, sin mucho pensar, decidimos coger coche y comida para pasar el atardecer en unos de los acantilados más bonitos al sur país, el Møns Klint.

Sin tiempo para pensar salimos del trabajo y nos pusimos en camino. La ropa de Kim no era la más adecuada para una tarde así, pero no quiero quitarle crédito al estilazo de ir en traje a la playa.

Al llegar al lugar hay 2 caminos: hacia arriba y hacia abajo. El camino hacia arriba te lleva a la zona más alta del acantilado, ¡una maravilla!

Los colores se mezclan entre sí y la vegetación te envuelve. Una vez en lo más alto, sólo puedes dejarte llevar y disfrutar del impresionante paisaje.

En este punto, es muy normal que alguien en el grupo diga: “Ya que estamos aquí bajamos a la playa, ¿no?”. Por supuesto, que sí. ¿A que suena genial? Y así se comienza el descenso hacia la zona más baja.

Al principio no pensé si iba a ser fácil o no llegar a nuestro destino, todo estaba precioso y la idea sonó perfecta. Tras los primeros 10 minutos de bajada las rodillas me comenzaron a temblar y es que los 400 escalones súper inclinados son dolorosos. Pero como siempre, la bajada es entretenida y aún más si se acompañan con risas y bromas.

Ahhh… la playa.

Fotos, más risas, relax, mirada perdida en la infinidad del mar y, de repente, ¡pánico!

Y es que todo lo que baja, vuelve a subir y ahí me vi, delante de cientos de escalones esperándome para hacer que mi aliento y dignidad desapareciesen. ¡Dolor! ¡Ay! ¡Dolor! Todos sabéis que mi condición física no es la mejor y no me caracterizo por mi afición al deporte, pero ahí todo el mundo se deja la piel en la subida.

Como os habréis imaginado, lo conseguí y, de hecho, fui la primera en llegar arriba del grupo que íbamos. ¿Os cuento un secreto? La comida estaba arriba y fue mi única motivación para terminar nuestra andadura.

¿A que no hay mejor forma de acabar una tarde así que con una súper deliciosa barbacoa?

¡Fue una pasada! La mejor forma posible de tener un pequeño break durante la semana de trabajo, recuperar fuerzas y llegar con mucha energía al fin de semana. ¡Uy! Este finde me voy al norte del país de relax. ¡What an awesome week!

¡Nos vemos pronto!
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8 pensamientos en “Atardecer en el acantilado

  1. No sabes el hambre q me esta entrando… Y me canso solo pensando en las escaleras! PUFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFFF
    Muy guay el sitio

  2. me encanta que cada dia seas mas espontanea y menos rigurosa con tus planes.
    asi es mas facil q la vidda te sorprenda!
    pd; pido en futuras entradas igualdad de trato, y cuando se hable de modelitos de tu novio tb se adjunte la relacion prenda-establecimiento.jajjaja

    • jajajajajajaja ¡Ay Kon! He leído tu comentario al despertarme y aún me sigo riendo, me encantas!! Vale, vale, no te preocupes, si vuelvo a hablar de modelitos de ropa masculina, informaré con todo detalle :)

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