Lactose-free Cheese Cake

El sábado preparé una tarta de queso para celebrar las fiestas y nuestra primera cena de Navidad. Jamás había preparado una, ni tan siquiera sabía bien a qué sabía este tipo de tarta {a queso, chiste fácil}. Fue una locura arriesgarme, pero el resultado fue delicioso.

Empecé preparando todos los ingredientes y mi libro de las ideas – donde tenía la receta escrita. Sí, estoy comenzando mi libro de las ideas, pero vamos a centrarnos en la tarta. ¿Comenzamos?

  • El primer paso es preparar el sirope de fresa que decorará la parte superior de la tarta. Para ello, trituramos 250 grms. de fresas y lo hervimos con 50 grm. de azúcar. Debe quedar espeso, aunque debe ser fácil de esparcir. Una vez hecho, lo dejamos enfriar.

  • A continuación, creamos la base. Necesitaremos 150 grms. de galletas Digestivas y 80 grms. de mantequilla {en mi caso, sin lactosa}. Una vez derretida la mantequilla y machacadas las galletas, lo mezclamos y colocamos como base en el molde.

  • Ahora comenzamos con la masa. Utilizamos 650 grms. de crema de queso, 200ml. de leche, 3 huevos y 150 grms. de azúcar. Lo sé, una barbaridad de crema de queso, así que os recomiendo invitar a muchos amigos para compartirla.
  • Primero mezclamos el queso con la leche hasta conseguir una textura sin grumos.

  • Después se añade el azúcar y seguimos mezclando. Por último, añadimos los huevos de uno en uno. Es importante no batir la masa, sólo mezclarla bien.
  • Una vez tengamos la masa, la vertimos sobre la base de galleta e introducimos todo en el horno {precalentado a 180ºC} durante 15 minutos, después bajamos la temperatura a 100-110ºC durante 60-80 minutos.
  • Por último, decoramos la tarta con el sirope de fresa que preparamos al principio. También podéis decorar la tarta antes de introducirla en el horno.

Y a disfrutar!!

¡Qué horror de última foto! Lo sé, la foto de la tarta terminada debe ser la mejor, pero en este caso es la peor. Debéis entenderme, cuando empezamos con la fiesta, se me fue el santo al cielo y no le eché ninguna foto. Mi sorpresa fue cuando al día siguiente, mientras veía las fotos, Kim me comentó que él sí se acordó de tomar una fotografía de la tarta y voilà!!

¡Nos vemos pronto!
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Me, Myself & I

En menos de un mes comienzan mis vacaciones de Navidad y tengo unas ganas brutales. Durante las últimas semanas {o meses} “estrés” ha sido la palabra que ha definido mi día a día y ha desencadenado unos cambios de humor en mí impresionantes.

Ahora estoy feliz…

Pero ahora me enfado y no respiro…

¡Bua! Ahora sí que estoy enfadada…

Espera, ahora no estoy segura si quiero estar enfadada o contenta…

Sigo sin estar segura, pero creo que ahora después estaré feliz…

¡Sí! Estoy contenta…

Disculpa, me volví completamente loca…

Aunque últimamente escribo más de vez en cuando en el blog, me sigue encantando compartir con el mundo {un poco exagerada} todo lo que me ocurre y siempre siempre siempre cuando termino un post se me dibuja la mejor de las sonrisas en la cara.

¿Os han gustado las fotos? Las tomó justo cuando llegamos a casa de hacer la compra y como ejemplo de mis variaciones en mi humor, os diré sin vergüenza alguna, que me puse a llorar cuando no tenían en Føtex mi helado sin lactosa y me caí al suelo de la risa cuando Kim me dijo que parecía una pija con la diadema en la cabeza… ¿a que es mona? Es de H&M y queda mucho mejor que las orejeras que he visto hasta ahora. Reconozco que tuve dudas con el color, ya que, encontré otra cinta en rosa fluorescente con “diamantes” que me dejó bastante impactada. Supongo que aún no estoy preparada para ello. ¿Queréis ver la rosa para comparar? La subí a mi perfil de Intagram, echadle un vistazo.

Bueno, ahora necesito que seáis vosotros los que me pongáis al día. ¿Cómo ha ido vuestro fin de semana? ¿Y vuestra semana en general? ¿Tenéis algún plan cercano? Uhh, hablando de planes, yo sí tengo y muchos. Ahora es la época de las cena de Navidad y tengo unas cuentas. La más especial será el próximo sábado y sólo para dos. Kim y yo hemos decidido celebrar nuestra íntima Julefrokost {en danés} con muchas decoraciones navideñas, una cena fantástica y vestidos de etiqueta, porque nosotros lo valemos.

¡Nos vemos pronto!
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Men & Shopping

Normalmente, y por mi experiencia previa, ir de compras con un acompañante masculino significa ir de tienda en tienda, probándome todo, mientras el caballero en cuestión se desespera en algún rincón de Zara. En el caso de mi padre, siempre acababa diciendo: si terminas ya te lo pago yo todo.

Como no tengo imágenes de ninguna prenda nueva, os dejo algunas instantáneas de Strøget, la calle de tiendas más larga de toda Europa. Supongo que tendré que seguir comprando online o invitando a una amiga a ir de compras conmigo. ¡No hay derecho!

¡Nos vemos pronto!
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Bloody Friday

Algo tarde pero al final, he celebrado Halloween este año. Siempre agradezco tener una buena razón para disfrazarme, ¿no os pasa lo mismo?

¿Os acordáis de mi disfraz de aviadora de Top Gun? Lo compré para el carnaval danés el pasado febrero. Con un toque más característico de la noche de los muertos, me olvidé a Maverick y fui de Goose, ya sabéis, el que muere en la película. De ahí, toda la sangre por la cara y el cuello.

En estas ocasiones, siempre me planteo ir disfrazada de algo realmente espeluznante, un zombie feo o algo así… pero uno de mis traumas infantiles aparece para decirme: ya tuviste suficiente en tu niñez.

Os cuento rápidamente, cuando era niña mi madre y mi tía siempre me vestían de las cosas menos favorecedoras posibles cuando me invitaban a una fiesta de disfraces. Mientras las demás niñas iban de princesas con vestidos rosas y coronas, yo iba de gato negro con cascabel en el cuello, de campana gigante roja de Navidad o de Papa Noel, con barba larga y barrigota gorda.

Así que ahora, quiero ir guapa cuando me disfrazo… De hecho, algún día llevaré un traje de princesa rosa y dejaré a todos con la boca abierta. ¡Qué malos son los traumas infantiles!

Dejando el pasado a un lado, os cuenta que la fiesta fue un éxito. Mis compañeros de trabajo convirtieron la cocina en una auténtica cantina siniestra con la mejor decoración, no faltó detalle alguno.

Además de celebrar Halloween, Kim se unió a nosotros para celebrar su nuevo trabajo!! Siempre había querido trabajar con una de las mejores empresas danesas de crédito y se decidió a echar el curriculum para cambiar así con lo que había trabajado hasta ahora y, ¡lo ha conseguido! Estoy súper orgullosa de él!

La noche no terminó muy tarde, ya que teníamos infinidad de planes para el sábado, pero en el camino a casa, no pude resistirme a asustar a todos los que se cruzaban por mi camino. Con ropa normal y la cara llena de sangre, la gente flipaba al verme jajaja qué malvada soy!

¡Nos vemos pronto!
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A painful Winter night

Cómo se agradecen los días de sol cuando ya sabes que no hay marcha atrás, el invierno se acerca con zancadas de gigante.

Ayer tenía decidido pasar una maravillosa y tranquila noche en casa, mi plan estaba claro: deliciosa comida, blogging y una buena película. De hecho, las fotos que os muestro hoy eran de esa misma mañana, cuando fui a pasear por el canal de Christianshavn y el objetivo era mostraros un día de sol y hablar de los abrigos de invierno.

Pero lo que ocurrió después, bueno, cambió el curso de mi día: me caí con la bici.

Au, au, au! Menudo súper hostión volador me di ayer, en serio, nada menos que “10, 10, 10” si tres jueces hubiesen analizado mi dolorosa pirueta, digna de competición de élite. Tuvo un poquito de todo, como una buena caída debe tener: pérdida de dignidad, dolor, cortes, moratones y sangre. ¡Perfecta ejecución!

Si me permitís ponerle un pero a mi fantástica hostia, sería que fue única y exclusivamente culpa mía, no puedo echarle la culpa a nadie y eso jode, sinceramente. Ni tan siquiera utilicé mi vocabulario vulgar danés, ¡nada! Quedé tendida en el suelo haciendo pucheros, mientras desconocidos se acercaban para preguntarme si estaba bien. Y más pucheros, más lágrimas y más vergüenza.

Tras los primeros momentos de susto y angustia, recogí mi bolso y mi dignidad, las puse en la cesta de la bicicleta y me fui andando a casa.

Lo más doloroso no son mis rodillas magulladísimas {hechas una verdadera mierda} o los moratones en los codos, si no que en el golpe, el timbre de la bici se partió y ya no puedo hacerlo sonar por las mañanas “clin, clin, clin”… ¡qué vida más cruel!

¡Nos vemos pronto!
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Zara – no apta para la crisis

¿Qué le pasa a Zara con los precios? Siempre me he declarado fan obsesiva de Zara, pero últimamente evito directamente entrar en esta tienda, ¡los precios son un cachondeo!

Os traigo el ejemplo de la siguiente falda.
Imagen cortesía de Zara Imagen cortesía de Zara

¿Quién duda que es preciosa? Nadie. De hecho, llevo enganchada a ella desde hace meses cuando la encontré en la web pero, ¿quién se atreve a comprarla? ¡70€! Ah, bueno perdón, 69,95€ {vamos, que no me engañan ni aún así}. Es una absurda barbaridad, ¿no creéis? Estoy hablando del 10% de un sueldo mínimo español, ¡es sólo Zara!

Lo que más me molesta de estos precios es que no van acompañados de una relación directa con la calidad. ¿Tiene mejor calidad que H&M? Probablemente sí, pero no es suficiente para cargar precios tan desorbitados. Ni mencionar quiero la sección de calzado, que les debería dar vergüenza cobrar lo que cobran por zapatos de una calidad pésima, ¿de qué cutre-material hacen las tapas de los tacones?

¿Me estoy volviendo loca o llevo razón? Bueno, por el momento – y futuro próximo – Zara desaparece de mi lista de tiendas donde comprar. Oh well, sobreviviré.

¡Nos vemos pronto!
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