Una ciudad muy verde

Al venir de un lugar más seco como Córdoba, visitar parques en esta ciudad es algo que me apasiona y recomiendo a todos los visitantes dar un paseo por cualquiera de las maravillosas zonas verdes.

Por supuesto, tengo mis tres parques favoritos y os los quiero mostrar a continuación.

Frederiksberg Have – ¿Cómo llegar?

Fue la primera parada que hice con Sara cuando llegamos a la ciudad dos años y medio atras. Muchos han sido los días en los que me he perdido entre sus árboles mientras paseaba. Además de relajarte y disfrutar de un buen día de sol, podrás ver de cerca los elefantes del zoológico {justo al lado del parque}.

Mi primer día en Copenhagen

Estudiando al estilo danés

Hasta en pleno invierno tiene encanto {menos mal que no tenemos nieve este año}

Kongens Have – ¿Cómo llegar?

Es uno de los parques más céntricos de la capital, situado alrededor del palacio de vacaciones que utilizaban los reyes {no sé cuáles exactamente} desde 1660 hasta hace un siglo aproximadamente. Actualmente, el palacio exhibe las joyas de la corona.

El parque, por sí sólo, atrae tanto a turistas como a locales, ya que también está rodeado de pizzerías, bares, restaurantes y tiendas, lo que lo convierte en un lugar muy práctico de reunión.

Una pizza, unas cervezas y tus amigos en el parque

Con una pizza y cerveza fui con Laura y Rocío cuando vinieron de visita

Fælledparken – ¿Cómo llegar?

A las afueras del centro de la ciudad, podemos encontrar este inmenso parque, donde carnavales, conciertos, competiciones y demás eventos toman lugar todas las semanas {en verano}. Además de preciosos lagos, dentro de esta zona hay áreas para jugar a muchos deportes. ¡Oh! Las barbacoas en este parque son lo más habitual.

Copenhagen carnival... pero qué bien me lo pasé

Una tarde de cervezas y tinto con limón antes de los conciertos

Os prometo que si visitáis estos parques, no os vais a arrepentir.

¡Nos vemos pronto!

La ciudad HIPPIE con más encanto

Christiania {una ciudad reconocida libre en el centro de Copenhagen} es un lugar distinto a cualquier otro, la originalidad y creatividad inunda sus callejas.

Dejando a un lado la venta de marihuana {hay puestos de “venta al público” por todas partes}, es un lugar de obligado paso. Fundada en los 70’, se ha convertido en el mayor reclamo turístico de la capital. Aquí, la música en directo es lo más habitual, todo tipo de música es bienvenido y la tranquilidad se respira en cualquier rincón.

Bienvenidos a Christiania

La primera visita que hice fue en una excursión con la CBS, organizada con un guía que había vivido allí desde su creación y recuerdo lo sorprendente que fue para mí escuchar toda su historia. Era un paisaje de lo más pintoresco, con {increíbles} grafitis decorándolo todo, mientras un maravilloso sol de agosto te acomodaba en sus caminos, puentes y frondosa arboleda.

No volví a pisar Christiania en meses hasta que un amigo danés nos llevó una noche a mi amiga Sara y a mí a un concierto y quedé totalmente prendada del lugar. ¡Es mágico!

Tras esa noche, Sara y yo volvimos a Christiania muchos fines de semana, tanto para almorzar y tumbarnos al lado del maravilloso lago, como para escuchar buena música con una cerveza en la mano {una parada en Café Nemoland para comprar cervezas y hamburguesas es imprescindible}.

Su propia cerveza y su propio estilo

No me puedo olvidar de Operaen {La Ópera en Danés} es uno de los mejores bares que existe. Todos los días ofrecen conciertos desde reggea, hasta tecno, pasando por samba o flamenco. Entrar en Operaen significa no dejar de bailar hasta el amanecer y rodearte de los personajes más raros e interesantes que puedas conocer.

Buena música, buena cerveza y mucho baile

¡¡Tenéis que ir!!

Por supuesto, siempre que alguien viene a visitarme, una de las paradas tiene que ser Christiania y todos {incluida mi madre} han quedado encantados.

¡Nos vemos pronto en Christiania!

Una española en COPENHAGEN

En el año 2009 conseguí una plaza Erasmus en la universidad Copenhagen Business School y os digo que venir a Cph ha sido la mejor decisión de mi vida.

Ya son casi dos años y medio aquí y sólo tengo buenos recuerdos {vale, vale, siempre tiendo a olvidar lo malo}.  Mi año de Erasmus fue uno de los mejores de mi vida… esta ciudad me enseñó a divertirme, desinhibirme, centrarme, madurar, abrirme al mundo, disfrutar de la vida y de todas las posibilidades que tengo…

fiesta blue sensation en copenhagen

Blue Sensation en Porcelaenshaven

Al tener la suerte de permanecer un año de Erasmus, pude disfrutar de dos trimestres totalmente distintos, pero igual de intensos y emocionantes.

La locura de la primera vez

Durante cuatro meses no perdí la oportunidad de conocer a personas de todo el mundo con las que compartía la emoción de llegar a una nueva ciudad. Desde el principio quise abrirme al mundo. Salidas, entradas, fiestas y mucha diversión con todos.

chicas-posando-erasmus-2009

En orden: Rebecca, Chloe, {Yo}, Pilar, Sara y en la última foto Carolina

La voz de la experiencia

El segundo semestre fue muy distinto y perfecto al mismo tiempo. Sara y yo decidimos adaptarnos y conocer más la cultura danesa. Dejamos de salir con estudiantes Erasmus y empezamos a salir por bares más locales, conociendo a mucha gente que nos dejaron historias inolvidables.

Fastelavn y Copenhagen Carnival

¿He mencionado que también hubo fiesta?

Esta foto me trae muy buenos recuerdos...

¿Queréis conocer mis lugares favoritos de esta {maravillosa} ciudad? Prometo compartirlos con vosotros en futuros posts.

¡Nos vemos pronto!