Paseando por el puerto

¿Dónde ha estado Pilar estos días? Sé que muchas os habéis hecho esta pregunta y pido disculpas por desaparecer del blog tantos días, pero sabéis que las vacaciones son para descansar y así lo he hecho.

Los días en Puerto Banús fueron geniales. ¿Lo peor? Los ingleses borrachos. ¿Lo mejor? Los paseos por el puerto.

Millones de barcos amarrados muestran los lujos innecesarios a los que muchos están acostumbrados y, a su vez, deja a los mortales admirar algunos de los veleros más románticos y bellos del Mediterráneo.

Las playas de Málaga, para aquéllos que no lo sepan, no son de mis favoritas, de hecho, no me viene a la cabeza ni un sólo adjetivo positivo para hablar de ellas, pero son playas al fin y al cabo y eso, se agradece.

De vuelta en Córdoba, estoy disfrutando de mi última semana de vacaciones, a la vez que me estoy convirtiendo en una experta guía turística de la que fue hace muchos siglos la ciudad con más cultura del mundo {seguro que hay réplicas a esta información}.

En unos días tendré que volver a la realidad del trabajo, pero hasta entonces, os dejo para envolverme en el mundo árabe de mezquitas, alcázares, baños…

¡Nos vemos pronto!
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